Empatía.

Empatía.

Ayer por la tarde, llamé a mi ginecólogo para preguntarle si podría intentar ser madre en mi próxima ovulación aunque no hubieran transcurrido los 3 meses que me habían recomendado el personal de Urgencias.

Fué un momento de angustia, tras una conversación mantenida horas antes con una amiga que me aconsejó iniciar cuanto antes un tratamiento de fertilidad. “El tiempo vuela.Ya no puedes esperar.”–me recordó.

Mi médico me respondió con un NO tajante. “Por qué?” — quise saber. “Porque ahora, todo eso está inflamado (útero), tiene que pasar al menos una regla y entonces comprobaremos como estás. Si lo intentaras  y te quedaras embarazada, tendrías problemas con la implantación de embrión. ”

La pregunta venía al caso por la cantidad de mujeres que se embarazan de inmediato tras un aborto espontáneo e incluso un legrado, (eso he leído en Internet). En mi caso, esto conduciría nuevamente a un segundo aborto. También me enseña que cada mujer es un mundo, y que no se puede generalizar, y mucho menos en estas cuestiones.

Lo que me molestó, y me dejo un regusto amargo fué que a mi médico se le escapara la risa al final de nuestra conversación. Probablemente algún gesto de su enfermera, le distrajo. Entiendo que para ellos es algo cotidiano, pero para las que lo sufrimos porque sí, (sufrimos los abortos y cada una de las horas hasta la próxima ovulación) es angustioso. Aunque no dudo de su profesionalidad, le ha faltado ese saber ponerse en la piel de su paciente.Le faltó empatía.

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