Una mala tarde.

Una mala tarde.

Pues sí, no hay mejor manera de describir lo que fue para Alicia su primer día de vacunación. Y no lo digo por el pinchazo si no también por la organización. El día 11 de Mayo teníamos cita con el pediatra a las 5.30 de la tarde. Llevábamos la ecografía de cadera que nos había pedido como parte del control rutinario de los dos meses ( luego averigué que no la pedía siempre pero que en su caso y sabiendo lo de la tortícolis por falta de líquido amniótico decició pedirla, ya que los problemas de cadera son frecuentes en esas situaciones). La  consulta estaba a tope. Con tanta humanidad, el calor en la sala de espera se hacía notar. Había muchos niños mayores que Alicia, llorando a moco tendido porque sabían lo que les tocaba.

La toma del Medela nos tocaba a las 6 de la tarde. Lo llevábamos preparado para la salida. Lo que no nos imaginábamos era que la cita se retrasara una hora y pico. Y como somos novatos, no sabíamos si sería bueno dársela antes de la revisión. Menos mal que lo hicimos. Alicia que sólo había visto a dos niños en su corta vida, que son mis sobrinos de 8 y 11 años, se vió rodeada de un montón de nenes llorando al unísono. La reacción fue curiosa. Puso su carita de “estoy pasando un mal rato”,  adelantando el labio inferior sobre el superior y arrugando la frente se dispuso a llorar. Me imagino que por solidaridad, pero en cuanto le dijimos que no hacía falta y le sonreímos, se unió a nosotros con una gran sonrisa y pasó del drama infantil.

En la consulta planteamos nuestras dudas sobre posturas aceptables  y le comentamos al pediatra un episiodo puntual de fiebre que había tenido Alicia semanas atrás. En la axila marcó 37.4. Estaba muy caída esa tarde. Pero una hora más tarde había bajado a 37 y a partir de ahí se normalizó. Nos echó bronca y dijo que en un recién nacido con 37,2 en axila (38 en recto) hay que acudir a urgencias. El caso es que tras nuestra negativa experiencia,  tienen que ponerse las cosas muy feas para que volvamos a ir a Urgencias.

En cuanto a peso y altura esta por encima de la media europea (4.960 kg y 58cm). Nosotros no le damos mucha importancia a este tema y ya pasamos de pesar a la nena en la farmacia porque el peso no coincide con la del pediatra. Lo que sí vemos es que es  una niña grande y con apetito.

Una vez fuera, nos tocó esperar casi media hora a las vacunas. La peor, fue la oral Rotateq. La nena inmovilizada se atragantaba y tosía mientras la tomaba. Luego tocó el pinchazo de la vacuna compuesta. Me tocó inmovilizar sus muslos para ponersela. Todavía ayer podía notar la marca que le había dejado.

La enfermera nos avisó de las posibles reacciones derivadas de las vacunas. Fiebre, irritabilidad, falta de apetito… En nuestro caso fue sueño. Se pasó día y medio durmiendo a pierna suelta. Estaba tan flojita que hubo que insistir mucho para que tomara teta o el bibe.

En fin que hemos pagado la novatada, pero para el próximo mes pensamos pedir la cita a última hora de la tarde que es cuando menos gente hay. Creemos que para un recien nacido, fue demasiado tiempo de espera, en una sala a tope  y con proliferación de virus infantiles.

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10 comentarios en “Una mala tarde.

  1. Me resulta curioso cuando hablais de citas por la tarde, mi ciudad debe de ser tan pequeña que solo hay por la mañana jaja. Aquí los centros cierran a las 15.00 y ya solo se atienden urgencias.
    Lo de la fiebre si lo sabía, pero yo una vez fuí con el niño con bastante más, casi 40, y me fui sin que me atendieran asi que hacen lo que quieren.

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    1. Vivo en una capital de provincia, pero en el fondo es un pueblo grande donde todos se conocen y funcionan los contactos. Tanto en el publico como en el privado funcionan los consultorios mañana y tarde, pero los fines de semanas los servicios de urgencia están desiertos y hay sobre todo estudiantes de MIR haciendo guardias.
      vamos a inscribirnos en el sistema público de salud por la niña. Estoy más tranquila, porque por el privado cada uno te dice algo distinto. En el público me parece que funcionan más los equipos.
      Después de lo que vivimos en Urgencias con Alicia hasta que la niña no se me ponga “verde”(Dios no lo quiera) no vuelvo. Menuda panda de ineptos!
      Un abrazo.

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  2. Hace mucho mucho que no visito blogs, me he perdido tu ultimo trimestre de embarazo y el nacimiento de Alicia, me tengo que poner al día. Menuda tarde más horrible, yo nada más de pensar en tener que sujetar a mi bebé para que le pongan una vacuna y oirle llorar, me da algo y seguro que me desmayo, no sé si cuando llegue ese momento seré capaz jejejejejje
    Te voy leyendo!! Besitooosss!

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    1. Me alegro de leerte de nuevo 🙂 La verdad es que a nosotros nos ha costado mucho decidirnos. Pensamos en ponerle tan sólo las vacunas obligatorias como hizo mi cuñada, pero a parte de este caso no hemos encontrado a nadie más que haya pasado de las voluntarias. Este mes nos toca la de la meningitis, que es bastante fuerte y miedo me da! Un abrazo.

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  3. Ays que mal se pasa con lo de las vacunas!! Alma de Papi es el q la sujeta yo reconozco q eso q me supera y solo puedo intentar tranquilizarla hablandole tranquila y sonriendola… que penita me da!! Lo del a hora del médico yo lo pasaba fatal de recien nacida y teniendo q esperar, la enfermera nos aconsejo eso o primera o ultima hora para no juntarnos con todo el mundo porque, efectivamente se pueden llevar virus de regalo y menuda gracia :(…Ánimo y que Alicia siga asi de grandota y de bien!! 🙂

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    1. Cuando vi que la enfermera se acercaba con la aguja al muslo de mi niña, tan cerca de mi mano me dió hasta miedo. Así que no quiero ni imaginarme el dolor que habrá sentido Alicia con ese lancetazo. La próxima cita pensamos organizarnos mejor y separa ésta de las vacunas. Besos.

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  4. Ay, qué mal rato! Pero ya sabéis cómo mejorar la situación para la próxima vez. Lo peor de ir a por una vacuna o algo rutinario es cuando en la sala de espera hay niños realmente enfermos. Me da muy mal rollo tener que estar ahí con el pichón rodeados de virus por todas partes. Una vez, una enfermera hasta nos dijo que mejor esperásemos en otra parte porque yendo a una revisión rutinaria, lo mismo se llevaba virus de regalo (había niños muy mal).
    Intentamos pedir cita sobre la hora de la siesta (a las 4 que además es la primera consulta de la tarde) que es cuando menos ajetreo hay 😉

    Oye, qué grande es/está Alicia! Estará para darle bocaditos ❤

    Un abrazo!

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    1. Sí, eso haremos para la próxima vez, o a primera o a última hora de la tarde porque con tanto virus suelto minimizamos el riesgo 🙂
      Je,je me dan ganas de darle pellizquitos en los muslos. Me tengo que contener. Como los primeros días estaba literalmente “cagadita” con Alicia, solo quería que creciera. Pero lo hace tan rápido que me está dando pena. Me imagino que en algún momento frenará el ritmo de crecimiento. Besos.

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