Refugio de animales.

Refugio de animales.

Hacía tiempo que teníamos pensado llevar a la peque a una de esas granjas donde puedes ver y tocar a los animales. Nos interesaba especialmente porque Alicia sólo había visto y tocado las dos gatas de la abuela y la galga de mi hermano. Queríamos que supiera que los animales no hablan a pesar de lo que muestren los dibus de la tele 🙂

Por mi localidad teníamos la típica granja preparada para recibir visitas de escuelas. Todo muy aséptico, muy medido en tiempo, con la posibilidad de llevarte el picnic y comértelo al aire libre mientras los niños se cuelgan de los columpios. A esto añadían vuelta en carro por la granja. El plan no estaba mal, barato no era.

Por casualidad descubrimos un refugio de animales abandonados que estaba en medio de la nada, no demasiado lejos de nuestra casa. En el facebook vimos las fotos. Perros, gatos, gallinas, ovejas, cabras, caballos, burros, cerdos (asiáticos y de los otros) todo tipo de pájaros, tórtugas… (seguro que me dejo alguno). Todos juntos repartidos en un terreno de unas 10 hectáreas. Nos encantó. Era justo lo que estábamos buscando.

La experiencia que le proporcionamos a la niña fue innenarrable. Una mezcla de miedo, excitación, curiosidad y sobre todo felicidad la recorría. Mirar un caballo a los ojos, verse rodeada de una manada de cerdos asiáticos, sentir la lana cuando todavía no se ha esquilado, la rugosidad de los cuernos de una cabra, dar de comer a los gallos, oir ladridos de ovejeros, maullidos, rebuznos y piares varios. Le llegaban estímulos de todos los lados. Tanto es así que apenas probó bocado. Nosotros sí, y decidimos comer en el refugio junto a otras familias que también estaban de visita. Tuvimos la suerte de llegar en un día en el que también se celebraba la llegada del otoño, así que el sitio estaba lleno de peques de distintas edades.

Seguro que también en vuestras localidades habrá refugios de este tipo, deseosos de recibir visitantes a cambio de un precio símbólico. La combinación animales + niños es éxito asegurado y encima estamos ayudando a sufragar los gastos de este tipo de centros que no suelen recibir ayudas públicas. Es un estupendo plan 🙂granjagrancha.JPG

 

 

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Parque de juegos: relaciones con otras madres.

Parque de juegos: relaciones con otras madres.

Normalmente aprovecho el parque para relacionarme con otras madres y obtener información acerca de vacunas, guarderías, alimentos. Así que las dos nos socializamos 🙂

A veces presencio escenas verdaderamente curiosas de esas que te hacen pensar. La última: Estábamos tres madres sentadas en el arenero, mientras las niñas jugaban. Una de las madres a la que veo repetidamente dijo que no había traído nada para que jugasen sus niñas. Como soy bastante guasona le dije a modo de chascarrillo “¡que fallo!”. La verdad es que la mujer siempre trae sus cosas y en ese momento era innecesario puesto que teníamos de todo.

Sólo faltaron esas simples palabras para que se desatara su malestar. Primero dándome todo tipo de explicaciones de porqué no los había traído, conectando su móvil a gran volumen para aislarse (cosa que nunca había hecho) y luego estuvo besando a las niñas (20 meses) pidiendo que la besaran a ella también y que le dijeran que la querían. Lo repitió varias veces, más alto pedía. Esto último, fue sobre todo lo que me llamó la atención. Lo pesado que resultaba especialmente para una de las niñas tanto beso y abrazo pues intentaba retomar el juego zafándose de su madre.

Sé que todas las madre somos cuestionadas tarde o temprano por la familia, por amigos o simplemente desconocidos que opinan sobre nuestra forma de criar a nuestros hijos. Asumo que no podemos pretender ser la madre perfecta (mucho menos servidora). Ya en mi casa estuve reflexionando sobre la escena, precisamente el día en que había leído que no podemos exigir a los niños que nos abracen y besen si esto les incomoda porque les enseña que no son dueños de sus cuerpos. Pensé en lo encarnecida que tenía que estar esta madre para que un pequeño comentario le hubiera molestado y cuantas veces habría sido cuestionada por su entorno para que reaccionase así. Esta experiencia me sirve para ser más prudente en un futuro (sobre todo con ella). Si yo tengo días que me desespero con Alicia imagino que con dos al mismo tiempo no debe ser nada fácil.

Jugar al aire libre.

Jugar al aire libre.

Este mes con el temporal de lluvia apenas hemos pisado el jardín. Alicia se ha tenido que quedar en casa muchos días, saliendo sólo a comprar. Y esto ella, lo nota. Porque ya está acostumbrada a pasar sus dos ó tres horitas al aire libre. Y tengo la intención de aumentar ese tiempo que pasamos fuera a medida que el buen tiempo se instale con nosotros.

Los beneficios son innumerables. Primero y para mi lo más importante, respira aire puro. El sol le pega con ganas (aquí aunque te pegue mucho aire tenemos dias muy luminosos). Siempre la llevo con gorro, si hace viento, por lo de la otitis, aunque siempre aprovecho un ratito para que le de el sol sobre la cabeza. Con estos baños de sol se absorve vitamina D por la piel, esencial para los huesos. Buscamos piedras, plantas, flores… De esta manera va percibiendo las distintas texturas. Camina…

Se que le gustan nuestras salidas al jardín porque cuando no las hacemos está gruñona. Pero hay algo más. Durante las tres semanas que más o menos, apenas pudimos salir, redujo la cantidad de alimentos que tomaba. Volvimos a raciones pequeñas . No más de 100 gramos en la comida principal (para una niña de 10 meses!) . A lo mejor hubo otra causa. El caso es que desde que hemos vuelto a las salidas diarias, su apetito se ha abierto de nuevo 🙂

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Este fin de semana estuvimos de picnic en la playa. El día era estupendo y aunque el verano pasado ya estuvimos con Alicia, fue todo un descubrimiento para ella. La vimos disfrutar en cada momento. Lo del look “mad max” fue porque soplaba un poco de viento y me daba pena ponerle la chaqueta. Por eso le puse varias prendas encima.

¿Pensaís que las salidas pueden influir en la comida de los bebés?

 

 

Nueva etapa.

Nueva etapa.

Por fin hemos acabado con el antibiótico y empezamos la nueva alimentación de los 9 meses. Aunque esta vez no hemos tenido diarreas, uno de los efectos adversos de los antibióticos más frecuentes, a Alicia le han pasado factura, estos diez días de tratamiento, comiendo menos.

Aprovechamos en la visita del pediatra, para controlar los oídos y para hacer la revisión de los 9 meses. La nena que estaba dormidita, la mar de agusto en su cochecito, de repente se despertó en manos de pediatra, y claro, lloró a moco tendido. El pediatra tenía muchas prisas y esta vez no nos dejó preguntar ni resolver algunas dudas. Se quejó hasta del nuevo traje que llevaba Alicia (regalo de su abuelita, comprado en Mayoral) y eso que llevaba cremallera. Todo eran prisas 😦

De la otitis ni rastro. También la revisión fue bastante rápida. La encontró muy bien. Con sus 73cm se sitúa en una escala muy superior a la media. El peso se quedó más corto, 8 Kilos 260 gramos. Alicia está empezando a comer muy bien y se anima con cosas que no son las convencionales para un bebé (las chirimoyas, el mango, el aguacate la encantan…), pero los últimos días con el antibiótico se notaron mucho, comía menos.

Ya nos hemos hecho a la idea de que Alicia es un bebé grande, sobre todo largo, no redondo. Aunque espero al ir introduciendo alimentos casi enteros, ganar más peso.

Ya es capaz de mantenerse erguida sin apoyos. Y aunque ya se lo había visto hacer antes durante unos segundos, ayer lo hizo durante más tiempo. E impresiona verla de pie, sin moverse con una sonrisa en la boca, orgullosa de lo que ha conseguido. ¡Me parece que crece tan deprisa! A veces se lo digo. ¡Qué grande te estás haciendo Alicia!

Comenzando con esa nueva planificación de los alimentos, hoy hemos desayunado una papilla de cereales. Creí que no podría tan temprano zamparse todo, pero casi limpia el plato 🙂

 

 

Comidas.

Comidas.

Decidimos que Alicia empezaría con papillas, básicamente por miedo a ahogos con la comida aunque el método BLW me atraía bastante. Y si al principio las aceptó con gusto cada día nos exige probar nuevos alimentos y en trocitos (la verdad es que son minúsculos) Las dos o tres veces que la he visto atragantarse, me he quedado paralizada. Hubo una ocasión, con  un trozo de mandarina que dejó a la niña exhausta de tanto toser y con los ojos enrojecidos por el esfuerzo.

Y si vamos avanzando con las papillas del mediodía (alrededor de 90 gramos hoy) y cada día come un poquito más, no sucede lo mismo con la fruta. A la hora de comer sus verduras preferidas son el tomate y la cebolla. Y siempre las acompaño con patata y boniato. El puerro y las judías verdes son ocasionales. Como hoja verde, solía poner por recomendación de mi pediatra, acelgas. Hasta que me enteré que por la cantidad de nitratos no son recomendables (y da igual que sean ecológicas) para los bebes. Y eso lo dice el Ministerio de Sanidad.

Con la fruta es distinto. Empezamos tomándola sola. Le gustaba la combinación plátano con pera o mango. Como era imposible que tomara los cereales incorporamos 3 ó 4 galletas maría, especialmente con la naranja. Ahora aborrece el plátano y la pera. Y para que nos tome 50 gramos de papilla de frutas tenemos que ingeniarnoslas 😦  Hoy vamos a probar con la ciruela amarilla y mañana con la chirimoya.

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Por lo menos hemos descubierto la manera de que nos tome 4 cacitos de cereales todas las noches disueltos en 120 ml de leche. Alicia se duerme entre las 10 y media y 11 menos cuarto. Que conste que esto lo decide ella. Hemos intentado que se fuera a dormir antes pero ha sido imposible. Tenemos que esperar a que esté rendida de cansancio, y hambrienta en ese momento es cuando le acercamos el bibe con los cereales. Si le damos 5 cazos de cereales, la niña lo nota y los escupe. Con protestas, se los come. Y luego completamos con un bibe normal lo que resta hasta 210mm. 🙂 Así que aunque a muchos les parece que nuestra Alicia come poco, estamos contentos cuando vemos que al final del día ha completado las comidas. Con paciencia,jegos y mucho teatro lo vamos logrando 🙂

Nuevas costumbres.

Nuevas costumbres.

Desde que Alicia llegó a nuestras vidas,  nuestras actividades diarias se han ajustado para sacarle un mayor provecho al día y dedicarle el mayor tiempo posible a la nena. Esto se ha hecho a veces automáticamente  y en otras de manera programada.

Una de las cosas que ha desaparecido, es la tele. Nosotros no la veíamos mucho pero lo normal era que después de cenar estuviera abierta. Ahora ver una película es algo ocasional que hacemos robando tiempo al sueño. Y lo de acostarse tarde… ¡ni hablar! La nena pide un biberón a mitad de la noche y cuando no me lo pide se lo suministro yo. Eso sí, siempre respetando las 6 horas de sueño seguidas antes de despertarla, que es lo que me han dicho que es imprescindible para que el bebé se despierte descansado. Después del bibe, todavía es capaz de dormir unas cuantas horas.

Lo de leer a diario periódicos y un foro del que era seguidora , también se ha reducido. Ahora lo hago cuando cojo el autobús una vez por semana para ir a ver a mi madre. Ese día entiendo que es importante para mi madre y también para Alicia, porque le permite estar en contacto con su abuela, tíos y primos.

Lo de cocinar como hoby se ha visto sustituído por lo de cocinar como necesidad. Platos rápidos y sencillos. Y esto se mantiene porque tanto yo como mi pareja odiamos la comida envasada y no estamos dispuestos a comprarla.

El manos libres se ha vuelto imprescindible, sobre todo dentro de casa. Y la mochila me permite “cargar” con la nena, cuando ya no puede con su cuerpecito después de jugar y está a punto de dormirse. De esta manera puedo estar con Alicia, haciendo otras cosas porque ella no consiente quedarse en la cuna de viaje con sus juguetes.

Quitando los breves ratos de siesta que tiene al día, nos pasamos el tiempo literalmente pegados a ella. Quizás yo más que mi marido, aunque luego su padre se lo compensa haciendola reir a carcajadas por la noche.

Como Alicia es un bebé muy risueño, es fácil percibir cuando algo no va bien. Ayer por la tarde, cuando vinimos del paseo notamos que algo le pasaba. Estaba intranquila, lloraba a ratos, no quiso la fruta. Como la vimos tocarse un par de veces la oreja derecha, pensamos: “ya está otra vez el oído” 😦 No nos atrevimos ni a bañarla, y eso que sabemos que disfruta con un buen baño. Tomamos la temperatura y nos fuimos a dormir los tres juntos. Hoy por la mañana ya hemos descubierto la causa de su malestar. Dos pequeños dientes, centrales en la parte de abajo, despuntaban en su boca 🙂 Justo ayer, cumplía los 7 meses.

El tamaño del bebé lo determina la genética, pero… ¿y el peso?

El tamaño del bebé lo determina la genética, pero… ¿y el peso?

Una comadrona comentó a una conocida nuestra que el tamaño del bebé viene determinado por la genética de los padres, pero el peso no. Es una variable en la que podemos influir según nos alimentemos. Igual que se ha comprobado científicamente que el tabaco y el estrés provocan pesos inferiores en los bebes, se sabe que mujeres que se han estado atiborrando de caramelos y azúcares (calorías vacías) durante el embarazo no tienen niños más gordos sino más pequeños, porque esas calorías no aprovecharon a los bebes.

Repasando las gráficas de Alicia, me doy cuenta de que el ginecólogo espera que para la semana 39, alcance los 4 kilos. Es un bebé de medidas grandes y largo de tamaño, que muy probablemente no esté gorda. Pero al tener ese tamaño pesa más que otras niñas.

La última vez que hablamos con el gine, nos dejó muy claro que ella estaba así de hermosa “porque tu la sostienes con tu alimentación”, pero que además de tener ese peso sus medidas eran las de un feto grande. Así que enterados de que a las madres que llegan a los 4 kilos, no se las deja continuar con su embarazo y programan de forma inmediata la cesárea, hemos pensado influir en su peso a través de mi alimentación. No, no se me ha ido la olla. No es una dieta sino una restricción de carbohidratos y azúcares.

Afortunadamente en mi embarazo no he tenido ni mareos ni naúseas, y como soy de buen comer he seguido alimentándome sin problemas durante estos meses. Soy golosa  pero al quedarme embarazada dejaron de apetecerme los dulces. Mi interés se centró  básicamente en platos elaborados de cuchara, guisos, carnes y arroces en sus distintas presentaciones. Aún así, no he engordado excesivamente. la última vez que me pesé andaba por los 9 kilos.  Ahora intento restringir sobre todo los carbohidratos como patatas, arroz, harinas, y la tostada de mantequilla que me tomaba para el desayuno, (todo lo demás lo mantengo), con la esperanza de que Alicia no llegue a los 4kilos.

Ya me han comentado que probablemente esto servirá de poco, y que si el gine quiere una cesárea, la tendrá. Que el parto, no es el momento idóneo para ponerse a discutir (no es mi intención) y que naturalmente en esta situación yo llevo las de perder. Naturalmente tienen razón. Pero entiendo que para mi cuerpo sería muy beneficioso prepararse para el cuerpo, sentir las contracciones y no digamos ya, para la niña.

Y de momento, estamos en espera. Aunque estamos todos deseando conocer a Alicia, cruzamos los dedos para que venga en su momento o incluso con algo de retraso porque se nos ha hechado el tiempo encima y aún queda mucho por organizar 🙂