Ingreso hospitalario.

Ingreso hospitalario.

Hoy se cumplen 41 semanas y 4 días de mi embarazo y a las 7 de la tarde ingresaremos para una inducción al parto.

Desde el 22 de Febrero no he visto a mi médico, y los tres únicos contactos que he tenido con la clínica, he estado en manos de comadronas. Unas me han gustado más que otras, pero reconozco que todas han sido muy profesionales.

Nos han aclarado dudas, aconsejado y por supuesto han monitorizado a Alicia. Ella está bien, pero el domingo por la mañana, una ginecóloga nos hizo una ecografía para medir el líquido amniótico y se dió cuenta de que no tenía. Por lo que nos explicó entra dentro del proceso normal de crecimiento del bebé. Alicia lleva tanto tiempo dentro que se ha bebido todo el líquido para tener más espacio. Así que por lo que me dijo la médica, todo mi tripa es niña. Estuvo hablando con nosotros en plan tranquilizador, pero se aseguró preguntando a las comadronas en dos ocasiones  de que la inducción empezaría el lunes.

Las comadronas nos explicaron en que consistirá la inducción. Empieza el lunes introduciendo en la vagina un tampón impregnado con un medicamento destinado a provocar contracciones, y si esto no funciona, al día siguiente oxitocina en vena por la mañana hasta que dilate.

Este no es mi parto soñado. Yo esperaba que en algún momento las contracciones que he tenido estos días en casa de mi madre, se hicieran más intensas y rítmicas. Pensé que podría esperar unas dos o tres horas y luego, ir al hospital. Pero no ha sido así. He leído que el parto inducido, se aparta de lo que es la vivencia normal del parto, que es más doloroso y que acaba con una tasa alta de cesáreas y parto instrumentales (30%).

Para ser de temperamento nervioso, estoy extrañamente tranquila. Presiento que lo que viene ahora no me va a gustar, pero tenemos que poner punto y final a este embarazo por el bien de Alicia. Así que vamos allá.

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Precisión.

Precisión.

Eso nos preguntamos. Si son realmente precisos los datos del ecógrafo.  Si los padres deben comerse el coco con los datos que les proporcionan. En nuestro caso no lo han sido. Llevamos más de medio mes esperando a nuestra niña, de ocupas en casa de mi madre, y nada. También las medidas de la niña son completamente distintas a las de las dos últimas ecografías. Hemos pasado de tener una niña muy grande con un tanto percentil de 88%, a otra con un 62%. La verdad es que a mi me extrañaba que fuera tan grande, porque nosotros no somos precisamente unos “rompetechos”.

Cuando la matrona en la visita de monitores programada para el día 26 de Febrero ( sólo me han programado dos visitas monitorizadas en  15 días) nos preguntó extrañada cómo nos habían cambiado la fecha del parto tan tarde, nos dimos cuenta de que la cosa no era muy normal. Y es que el cambio no es pequeño, hemos pasado de esperarla el día 15 de Febrero al día 1 de Marzo.

A pesar de nuestra inexperiencia, nos damos cuenta de que aquí se ha producido un error por parte del médico. Porque estas fechas se deducen de los datos que los profesionales introducen, y este se ve que no andaba muy fino cuando hacía las mediciones. Lo que nos lleva a pensar si estamos realmente en buenas manos o si tiene un raro sentido del humor.

La clínica elegida destaca por sus equipos.  Y espero que la actuación del conjunto supla las deficiencias  que pudieran llegar a presentarse.

Este viernes  4 volvemos a monitores.  Sólo vemos a las comadronas y la verdad es que estamos más a gusto. Aunque nos han dicho que estaremos de 41 semanas, sabemos que eso no es del todo cierto. Ellos están contando desde el 22 de Mayo, y nosotros sabemos que la fecundación se produjo entre el 7 y el 9 de Junio. Nos gustaría plantearlo a alguna comadrona para ver si nos aclara realmente en que semana estamos.

Por lo demás, seguimos a la espera. Paseamos para ver si aparecen las contracciones que siento a lo largo de todo el día aunque de forma intermitente. Procuro estar relajada, pero se que el tiempo se nos acaba y si Alicia no viene de forma natural, provocarán el parto. Y una gran parte de partos de este tipo, ac aba en cesárea o en partos instrumentales.

¿Alguno/a se ha encontrado también con datos erróneos tanto sobre el peso como sobre la fecha?

Dilatando.

Dilatando.

Llevo desde el día 11 en casa de mi madre, esperando a Alicia y empiezo a echar de menos mi casa. Por suerte, mi marido y yo estamos juntos y el embarazo en estas últimas semanas no está siendo muy pesado. Los dolores de espalda han mejorado mucho.

El jueves pasado fuimos a urgencias por sospecha de rotura de bolsa. Llevaba desde el día anterior manchando la braguita de manera intermitente y ya el jueves me pareció exagerado. Ahí, me condujeron directamente a la Sala de Partos, aunque yo les expliqué que no tenía contracciones. Por primera vez, me conectaron a monitores y estuvimos oyendo el corazón de Alicia. Latidos rápidos y fuertes. Y cada pocos minutos la máquina revelaba contracciones que yo ni siquiera había notado.

Una comadrona me exploró e hizo la prueba del líquido amniótico. Resultó que con las contracciones, sale abundante flujo vaginal, pero de rotura parcial de bolsa, nada. También me dijeron que estaba dilatada de un centímetro y que el parto podría ser inminente. Todo fue muy rápido y en aproximadamente una hora estábamos de nuevo en la calle, mucho más tranquilos.

Ayer fuimos a la cita con nuestro médico. Aquella que se supone que no iríamos porque Alicia habría nacido ya, je,je. Nos hicieron una ecografía y resulta que nuestra nena ha frenado su crecimiento. Durante este último mes, (la última eco fue el 11 de Enero), ha seguido creciendo pero de forma mucho más suave. Pesa aproximadamente 3.600 y sospechamos que el peso debe ser más bajo. Su tanto percentil está en 61%.  Nos han corregido la fecha del parto para el 1 de Marzo.

Y que conste que a mi me encanta este mes y me hace gracia que los tres cumplamos en el mismo mes, pero se me hace raro aguantar tanto porque ahora las contraciones las noto. Y son bastante fuertes, tanto que a veces me hacen doblar. Se puede decir que las tengo todo el día de manera intermitente y de diferentes intensidades. Vivirlas es una experiencia bonita, veremos como va el resto. Si Alicia no viene la semana 41 (este viernes cumplo 40), provocarán el parto entre el 4 y el 11. Cruzo los dedos para que lo haga de forma voluntaria.

 

 

Días tristes.

Días tristes.

Y por fin nos instalamos en casa de mi madre. Fue la semana pasada, el jueves 11. A punto de cumplir mi semana 38.  Mi marido tuvo que irse el sábado. Que fuera el día de San valentín era lo de menos. Nosotros no somos muy de celebraciones comerciales, pero nada más irse me entró una sensación de desolación, de abandono a pesar de que lo habíamos planeado todo hasta su vuelta.

Me imagino que fueron las hormonas revueltas por el embarazo, porque ver salir el coche del garage, me entraron unas ganas terribles de llorar. Los siguientes días fueron muy tristes, tanto es así que mi marido tuvo que adelantar su vuelta. El martes por fin nos reencontramos.

Ahora mi estado anímico es estupendo. Hago vida normal, salgo a la compra, cocino, me muevo con normalidad. Estos dos últimos días he notado ciertos dolores de regla. Así que llevo dos días sin salir de casa. Más que nada porque me hacía ilusión que mi hija naciera bajo el signo de Piscis, je,je. Así que mañana que empieza la era de piscis, puedo salir y moverme con tranquilidad.

Este viernes empiezo mi semana 39 y según nos dijo el médico, Alicia se adelantaría una semana.  No sé si llegaremos a la próxima visita médica prevista para el lunes o si la tendré antes en mis brazos. De lo que soy consciente, es de que se cierra una etapa en nuestras vidas y se abre otra. Dejamos de ser una pareja para pasar a ser una familia. Y aunque con inquietud, la esperamos emocionados.

 

 

¡Soy todo barriga!

¡Soy todo barriga!

Esta semana he visto como mi barriga crecía por días. Y no es coña, es literal. Cuando llegamos a las 37 semanas (el viernes pasado), estábamos felices por haber conseguido lo que los médicos llaman “embarazo a término”. Pero de término nada, la niña sigue creciendo y con ella el volumen de mi barriga. Ahora me doy cuenta de la importancia que tiene para Alicia aguantar estas últimas semanas.

Nos gustaría saber algo más sobre su peso y medidas. La última medición completa fue el 11 de Enero. Y creemos que en este mes ha podido ganar entre un 20 ó 30 % según las estimaciones de la ecografía. El 28 de Enero seguía cefálica peo no encajada y su cabeza medía 34cm. En esa cita, el médico me habló por primera vez de la necesidad de usar espátulas en el parto para sacar ese “meloncito” (esas fueron sus palabras). Así que lo más seguro es que acabemos con un parto instrumental. Me consta que él tiene la suficiente experiencia para manejar el instrumento y con la epidural naturalmente yo no me enteraré de nada. Sólo le faltó añadir esó de “relájate y disfruta” 🙂

Aparte de los habituales dolores de espalda estoy notando estos días abundantes secreciones vaginales aunque lo del tapón todavía no lo he visto. Debe ser cosa de familia, porque mi madre en sus tres partos (y uno gemelar) nunca lo encontró. También he cumplido con lo del típico rasurado, bueno ha sido mi costilla porque a mi me era imposible alcanzar ciertas partes.

A Alicia la noto por todas partes. Las patadas llegan a traición cuando menos te lo esperas. Puedo notar muchas veces sus contornos. Su culito por encima de mi ombligo, y el contorno de su espalda en ciertas posiciones.

A pesar del aumento de mi barriga, sí he notado cierta mejoría en el tema de las varices. No sólo no han ido a más si no que tienen mejor aspecto. No sabría decir si se debe al uso diario de las medias o a la crema de heparina, o tal vez a la combinación de ambas.

En cuanto a los preparativos, vamos terminándolos con tranquilidad. Sin prisas. Ayer compramos y montamos la cuna. Es cierto que nos hemos retrasado un pelín, mi familia pensaba que vendría antes Alicia que la cuna, pero teníamos plan B desde hacía un mes (cuna de viaje). 🙂 Todo controlado.

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Vuelta a la civilización.

Vuelta a la civilización.

Quizás suene exagerado, pero por complicaciones de la vida y nuestras circunstancias, el ginecólogo que ha llevado a Alicia desde el principio se encuentra a 100Km. de distancia. Nosotros vivimos en un casita rodeados de bosque y aunque podemos contar en caso de apuros con servicios médicos, no son los nuestros. Así que a punto de cumplir las 37 semanas, este viernes, nos hemos hecho un “plan de parto casero” para consumo propio.

Lo primero ha sido llevar el mini al taller. Sí, tenemos un pequeño utilitario que hasta este momento nos ha venido genial, pero nos tememos que con la nena habrá que cambiarlo por falta de espacio. Una revisión era imprescindible por si tenemos que salir a toda pastilla con el coche.

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Lo segundo trasladarme a comienzos de la semana que viene a la ciudad donde reside mi madre y donde está el equipo médico que nos atenderá en el parto. No podemos aplazarlo más, mi barriga crece por días y está cada vez más baja. También he notado alguna contracción dolorosa aislada que desaparece cuando cambio de postura. Esto es lo que más pena me da, pues supone que mi marido y yo estemos unos días separados por motivos laborales. Y aunque nos reuniremos en pocos días no me gusta estar sin él, y menos en estas circunstancias.

Sobre lo de hacer un “Plan de parto” (vamos el auténtico), al leer cosas que me han indignado profundamente en las que ha primado más la comodidad de médicos y personal sanitario que el interés de la embarazada, he estado tentada de hacer uno. Estuve viendo distintos modelos en Internet pero luego me topé con un documento redactado por la asociación de comadradonas de Úbeda, que me hizo desistir. En él se aconsejaba al redactar el plan,  limitarse a los aspectos puramente personales del parto (como compañía, vestimenta, posición, movilidad, alimentación del bebé…) y no los médicos, porque ante nuestra falta de conocimientos, cualquier indicación médica que hicieramos sería desestimada (salvo en el tema de la anestesia epidural) obrando ellos siempre en beneficio de la madre y del bebé.

También dejaron muy claro que cualquier tratamiento, maniobra… exige comunicación previa y consentimiento de la parturienta. La verdad es que me convencieron, sobre todo cuando recomendaban no olvidar las dos preguntas claves que deben hacerse en un parto. Ante cualquier indicación del equipo médico: ¿Es estrictamente necesario? y luego Alternativas o tratamiento alternativo. Me las he grabado a fuego en mi memoria y pienso repetirlas como un lorito 🙂 Os dejo el link por si hay alguna interesada en leerlo.

Plandeparto

Como dice mi costilla, aquí la palabra clave es negociación. Ya veremos si funciona.

Esperando a Alicia.

Esperando a Alicia.

El jueves 28 tuvimos nuestro último control antes del nacimiento de Alicia (35 semanas y 6 días). Y la verdad es que da vértigo sólo con pensarlo. Atras quedan 8 meses y medio de embarazo y algún sustito en urgencias. Que te digan: “os doy una cita para el 22 de Febrero para haceros una eco, pero espero veros antes en los paritorios”, impresiona. Porque ya está hecho todo. La última prueba del cribado del estreptococo (que tan desagradable me habían comentado que era y no lo fue tanto), hecha. Lo que si me pilló a traición fue un tacto vaginal que me dejó dolorida para el ratito siguiente. Así que lo acompañé del consiguiente berrido: ¡Por Dios doctor, que me hace!

Surtió efecto, porque dejó de hacerlo 🙂 Creo que en nuestro país no se valora suficientemente el sufrimiento del paciente. Lo he visto varias veces. Y muchas veces se causa un dolor innecesario en pruebas médicas porque es más cómodo practicarlo así. Así que cuando me hacen daño, no me corto, me quejo. Los médicos que ya me conocen van con cuidado. No es bueno para la clientela oir como una paciente grita e intentan explicarme lo que van a hacer con anticipación.

Pero mi ginecólogo todavía no me conoce (a pesar de que ha llevado el embarazo de Alicia desde el principio) y por eso lo tengo todavía que “acostumbrar”. No sabría decir cuantas visitas hemos hecho con él. Repasando la cartilla maternal me salen 4 eco y 5 citas para pesarme, tomarme la tensión y repasar resultados de análisis. Ignoro si esto es la norma en la sanidad pública pero esto es lo que me ofrece mi mutua por el seguro.

Algo que me sorprende, es que todavía no he visto a una comadrona. Sí, ya sé que podía haber ido a los cursos de educación maternal que ofrece el sistema público, pero esperaba que mi seguro me ofreciera la posibilidad de tratar con una comadrona antes del parto, cosa que no estaba contemplada.

En la última visita, además te tomarme la tensión (11/7), pesarme (71 kilos, he engordado 10 y pico) y hacerme la prueba estreptococo, nos confirmaron que la nena sigue cefálica aunque no encajada. Le hice un par de preguntas al gine sobre la episotomia y el tiempo que podría estar en mi casa aguantando las contracciones del parto. En cuanto a lo primero, por lo visto no me libro (si es parto vaginal). Es práctica común (en España) en mujeres que no han tenido todavía hijos, y por lo que nos dijo, él la sigue. Y en cuanto a lo segundo, teniendo en cuenta lo largo y estresante que puede ser un parto, nos dijo que mientras no hubiera rotura de bolsa, ni sangre, podíamos estar tranquilamente un par de horas en casa si así lo preferíamos pero que llegaría un momento en que yo misma vería la imposibilidad de estar en casa. Eso sí nos advirtió que a la mínima duda que tuviera de rotura parcial, corriendo al Hospital porque en esos casos puede haber riego de meningitis.

Nos despedimos con una sonrisa y nos dijo que estaría esperándonos en la clínica en las próximos días… ¿o será en su despacho para hacernos una eco en la semana 39?