Maldito calamar.

Maldito calamar.

Pues sí la noche del jueves, tuve un pequeño susto. El jueves nos tocó compra semanal. Y en la pescadería había un calamar pequeño, de esos para poner en la carmela con ajo y algo de perejil, que a mi costilla le encanta. Así que cuando llegamos a casa empiezo a prepararlo. Mientras hago una ensalada de acompañamiento, mi pareja se encarga de pasarlos por la plancha. Todo riquísimo. A eso de las 12, me noto rara con un poquito de ardor. A las 2 de la madrugada me era imposible dormir del dolor así estuve hasta las 3 y media. A todo esto mi pareja iba y venía, pero yo lo mandaba a la cama porque sabía que si no al día siguiente no podría trabajar.

Nosotros vivimos aislados. Para que os hagaís una idea. El centro de urgencias más próximo me queda a una media hora de distancia con el coche. No tenía sangrado y con la manzanilla pude sobrellevarlo. Pero luego me puse a pensar. Que malo es eso de comerse el coco. Y si este dolor es el de un cólico que precede al aborto? Cuando sufrí el aborto también empezó la noche de antes por un dolor intensísimo en el estómago que tuve que aplacar con 3 manzanillas. Pero este era mucho más suave.

Así que después de la noche que había pasado, a la mañana siguiente me fuí a urgencias. Me tiré toda la mañana esperando. Pero como no había sangrado tuve que esperar. El médico que me recibió me hizo una eco transvaginal y vió que estaba todo estupendo. me dijo que el dolor de estómago no tenía nada que ver con el embarazo y que seguramente algo me habría caído mal.

Lo mejor de todo, fue que pude verlo otra vez. Fuerte, grande. Desde el lunes 13 que me hicieron la primera eco al viernes había crecido 4 mm más. Tenía 19 mm. Así no me extraña que pase tanto hambre. Porque por más que leo síntomas de embarazadas, lo que define el mío es el hambre. Como, y como no quiero pasarme de los 9 kilos, paso hambre. De momento ya he cogido 2 kilos. No es que me preocupe el efecto estético . Es que llegado el momento del parto me gustaría parir de manera natural, sin que el equipo médico me programe una cesárea por haber aumentado de peso.

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Primer control.

Primer control.

MontsoPor fin llegó. Aunque algunos miembros de mi familia opinaban que con retraso, tuvimos la primera cita con el médico. Para mi era la primera vez que visitaba a este dóctor, y eso siempre me produce ir a la defensiva. Como advertían las opiniones en internet (que conste que no me creo  a pies juntillas todo lo que se publica en la red, lo suelo poner en cuarentena), no era ni simpático ni comunicativo. Me doy por satisfecha si es un profesional al que no se le pase por alto ningún detalle que luego pueda arruinar la vida de mi hijo. Por lo que me dijo, a muchas primerizas no las volvía ver. Lo cual no me extrañó.

La visita duró unos quince minutos. No fué necesaria una ecografía transvaginal, lo que fué un alivio. Siempre me ha costado mucho descubrir el “asunto” y más a un desconocido 🙂 Hicimos la eco convencional para probar, por si el niño ( es que me cuesta un mundo llamarle embrión  aunque todavía tenga forma de pez), estaba colocado de forma que se dejase ver. Y lo vimos. Es más grande de lo que debería ser para su tiempo. Me dijo que el latido era muy fuerte y se veía todo muy correcto. El médico hizo dos fotos que luego imprimió. La primera no se le ve muy bien. Se estaba moviendo y sale borroso.

Mi pareja no pudo acompañarme por estar fuera del país. Vino mi madre y se emocionó más que yo. Supongo que al ser nieto de hija, está viviendo este embarazo de forma distinta. Más personal. El médico me entregó un carnet de embarazada y me preguntó si era fumadora y si tenía alergias. Eso lo apuntó con rapidez en el carnet. Programó unos análisis para finales de este mes y me dió las citas para Agosto y Septiembre.

Lo que más me asombró es lo de la amniocentesis. Me explicó ( y eso creo que fué lo único que hizo con detalle) que los análisis de sangre revelarían el riesgo de síndrome de Down y otras alteraciones de cromosomas. Y que si el resultado era satisfactorio para él, no haríamos la amniocentesis. Ahí me quedé muy sorprendida, pensé que era una prueba obligatoria, y más a mi edad. Pero eso no lo sabremos hasta Agosto.

Cuando ya nos habíamos levantado y nos estábamos despidiendo, le pregunté sobre el consumo de los productos del cerdo, me dijo que comiera lo que quisiera, que si no había cogido la toxoplasmosis en 43 años era muy difícil que la cogiera ahora. Y que extremara mis hábitos higiénicos, especialmente con los gatos (me dió tiempo a decirle que tenía gatos).

Nuevo ciclo.

Nuevo ciclo.

Sí, empiezo un nuevo ciclo. Y el segundo en la busqueda de mi hijo/a. Lo que más me duele es que por lo visto ni siquiera me acerqué a la fecha de ovulación. Si tenemos en cuenta la regla y descontamos 14 días para atrás, justo en el día que se cumplen los 14 días, tendremos la ovulación. En fin, que haciendo esos cálculos era imposible que me quedara embarazada. Y todo lo que sentí? Y todas esas molestias? Empiezo a comerme el coco, y pienso…y si me quedé embarazada y no eran imaginaciones mías? Y si lo vuelto a perder? Tengo programada una cita para que me hagan una ecografía transvaginal a principios de Junio. El ginecólogo me la pidió para controlar el tema de los miomas ( lo que por si solos sí podrían explicar todas las molestias de la última regla) pero mientras me la hacen procuraré sacar toda la información que pueda acerca de si ha podido producirse una nueva pérdida.

Es cierto que me he comido mucho el coco con este tema. Sobre todo después de la ovulación, ya tomaba precauciones como si pudiera estar embarazada. Después de esta decepción tengo pensado abordar el tema de forma distinta. No modificaré mi vida ni mis hábitos (excursiones, bici…) hasta que no tenga un positivo en la mano. Si no actúo así, me pierdo demasiadas cosas buenas con mi pareja por un sueño que todavía no es real.