Recuerdo.

Recuerdo.

Cuando la madrugada del día 3 de Abril, abrí los ojos y recordé que había pasado una semana desde mi aborto me quedé asombrada de que ese día en concreto (el sentimiento de pérdida no me había abandonado en toda la semana), no hubiera dedicado un solo pensamiento a recordar esa triste tarde. Había estado tan ocupada a lo largo del día que me fué imposible. Evitar pensar en lo que nos daña puede ser una forma de defensa. Lo ignoro, pero ese parece ser el sentir de las mujeres que me rodean. Entre ellas reina la ley del silencio. No me van a permitir hablar del tema.

Shssss…..

Shssss…..

Y ahora es cuando me entero de que casi todas las mujeres que me rodean, familiares, amigas y conocidas, han sufrido abortos en la primera etapa de embarazo. Todavía ni siquiera saben las causas. Les sucedió tanto en la búsqueda del primer hijo como del segundo. Por qué ese empeño, pasado el tiempo, por ocultar, incluso a sus familiares más cercanos esta noticia? Sentimiento de culpa? El no querer revivir la experiencia al contarlo de nuevo?  O quizás que nos señalen como no válidas para ser madres? Lo ignoro. Lo que si tengo claro, es que debemos asumir el aborto dentro del embarazo como algo consustancial al mismo. No me considero menos válida para ser madre que otras mujeres que tuvieron la suerte de llevar a término su embarazo sin sobresaltos. Mi suegra dice que esta experiencia prepara el cuerpo de la mujer para el próximo embarazo. Mi madre, que el embrión no estaba bien implantado y cayó. Curioso la manera que tienen las madres de protegernos, nunca ha usado la palabra niño. No lo sé, pero si es verdad que de todo se aprende pienso en que la próxima vez tomaré máximas precauciones  para evitar que mi embarazo se malogre. Cruzo los dedos para que sea pronto.

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