Primer control.

Primer control.

MontsoPor fin llegó. Aunque algunos miembros de mi familia opinaban que con retraso, tuvimos la primera cita con el médico. Para mi era la primera vez que visitaba a este dóctor, y eso siempre me produce ir a la defensiva. Como advertían las opiniones en internet (que conste que no me creo  a pies juntillas todo lo que se publica en la red, lo suelo poner en cuarentena), no era ni simpático ni comunicativo. Me doy por satisfecha si es un profesional al que no se le pase por alto ningún detalle que luego pueda arruinar la vida de mi hijo. Por lo que me dijo, a muchas primerizas no las volvía ver. Lo cual no me extrañó.

La visita duró unos quince minutos. No fué necesaria una ecografía transvaginal, lo que fué un alivio. Siempre me ha costado mucho descubrir el “asunto” y más a un desconocido 🙂 Hicimos la eco convencional para probar, por si el niño ( es que me cuesta un mundo llamarle embrión  aunque todavía tenga forma de pez), estaba colocado de forma que se dejase ver. Y lo vimos. Es más grande de lo que debería ser para su tiempo. Me dijo que el latido era muy fuerte y se veía todo muy correcto. El médico hizo dos fotos que luego imprimió. La primera no se le ve muy bien. Se estaba moviendo y sale borroso.

Mi pareja no pudo acompañarme por estar fuera del país. Vino mi madre y se emocionó más que yo. Supongo que al ser nieto de hija, está viviendo este embarazo de forma distinta. Más personal. El médico me entregó un carnet de embarazada y me preguntó si era fumadora y si tenía alergias. Eso lo apuntó con rapidez en el carnet. Programó unos análisis para finales de este mes y me dió las citas para Agosto y Septiembre.

Lo que más me asombró es lo de la amniocentesis. Me explicó ( y eso creo que fué lo único que hizo con detalle) que los análisis de sangre revelarían el riesgo de síndrome de Down y otras alteraciones de cromosomas. Y que si el resultado era satisfactorio para él, no haríamos la amniocentesis. Ahí me quedé muy sorprendida, pensé que era una prueba obligatoria, y más a mi edad. Pero eso no lo sabremos hasta Agosto.

Cuando ya nos habíamos levantado y nos estábamos despidiendo, le pregunté sobre el consumo de los productos del cerdo, me dijo que comiera lo que quisiera, que si no había cogido la toxoplasmosis en 43 años era muy difícil que la cogiera ahora. Y que extremara mis hábitos higiénicos, especialmente con los gatos (me dió tiempo a decirle que tenía gatos).

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Contarlo o no contarlo.

Contarlo o no contarlo.

A lo que me refiero es cuando comunicar la noticia del embarazo. En mi primer embarazo pecamos de ingenuos, y lo comunicamos a la familia y amigos más íntimos antes incluso de hacer la prueba. También es verdad que la prueba me la hice muy tarde. Tras el aborto, y cuando menos quería dar explicaciones hubo que darlas, y fue muy triste.

Con este embarazo y con la experiencia acumulada queríamos esperar a que pasara la etapa más peligrosa del embarazo (primer trimestre) para comunicarlo. Vale quizás nos pasábamos con la precaución. Pero no ha sido posible. Resulta que tengo una sobrina de 10 años muy curiosa. Pues bien, justo cuando me acababa de apuntar a un grupo de wapsap de futuras madres que esperamos para febrero (Dios mediante), la nena coge el teléfono y se pone a leer los mensajes. Se enteró de todo. Seguro que alguien estará pensando…eso pasa por dejar el teléfono dónde puedan cogerlo los niños. Pues no, estaba en mi cuarto sobre la mesilla de noche.

Así que no nos ha hecho falta dar la noticia. Aquí todo el mundo ya lo sabe y opina a su gusto. Que un embarazo sin síntomas no es buena señal, que tenía que haber ido antes al médico… Opiniones para todos los gustos. Pero de haber podido elegir hubiéramos esperado, y es algo que aconsejo hacer.

EL lunes tengo la primera cita de control con el gine. Ahí veremos como va todo.

 

Llamada del médico.

Llamada del médico.

imagesEstoy de 6+3. Y todavía no he ido al médico. Ya sé que todavía es pronto, pero como el 25 de Junio noté muchos movimientos uterinos y tuve una fuerte contracción al volver a casa por la noche (seguro que todo el día de pié y moviéndome , influyó), decidí pedir una cita al médico . Mi seguro no me dejaba muchas opciones. O el mío o uno nuevo, pero este tenía su consulta saturada, me la daba para el 5 de Agosto. Así que no tuve más remedio que pedir cita con el mío. El viernes día 3, ya tenía cita con mi ginecólogo para el primer control del embarazo. Sería mi primera visita porque nosotros no hemos tenido visita preconcepcional que tan necesarias dicen que son, ni tampoco me dió tiempo en el primer embarazo. El caso es que iba a regañadientes porque como ya os he contado, este médico ha tenido unos cuantos “fallos” conmigo. No dudo que sea un buen médico pero quizás la edad (alrededor de 70 le calculo) le lleve a cometer despistes. Prefiero pensar eso a creer que es falta de interés.

Bueno, pues el Jueves a última hora de la tarde suena el teléfono. Era el ginécologo que no conozco. Le explico el caso, le doy detalles, antecedentes. Me tranquiliza y me da cita para el día 13 de julio. Normalmente, él cita a sus pacientes para una primera consulta donde les toma todos los datos y demás preliminares y luego en una segunda cita van al ecógrafo. Nosotros nos saltaremos ese paso e iremos directamente al ecógrafo.

Así que estoy feliz. Primero porque me encuentro genial. No tengo naúseas, como de todo y con apetito. De vez en cuando noto un movimiento uterino , aunque suave y no he vuelto a tener contracciones ( toco madera para que eso siga así). Y encima he conseguido cita con el profesional que quería 🙂 Me parece que dice mucho de un médico el que llame por teléfono para interesarse por sus pacientes. Es un buen comienzo en nuestra relación médico/paciente.

Estoy tan a gusto que me he vuelto a repetir el test de embarazo, por si las moscas. Estaba algo preocupada porque me decían que un embarazo sin síntomas no era normal. Bueno pues la rayita del test se marcaba más fuerte que la de control. Naturalmente anulé la cita del día 3.