24 semanas.

24 semanas.

El viernes mi niña cumplió 24 semanas. Y no, no es una fecha más. Es la fecha en la que los médicos consideran que un feto es viable. Esto es, la fecha en la que ellos consideran que un bebé puede salir adelante en el caso de que haya problemas.

Aunque resulte infantil, me he pasado los primeros meses de mi embarazo esperando que llegara este momento para estar “más” tranquila. Y que conste que todo va fenomenal de momento, (todavía me queda por pasar el Test O´Sullivan y los análisis del segundo trimestre, veremos luego lo que pasa), pero no, no estoy más tranquila.

Hoy según Google,  mi niña pesa 700 gramos y me parece que son muy pocos para afrontar cualquier problema. Así que mi preocupación es que gane peso de manera rápida. Dicen que los embarazos prematuros persiguen a las madres añosas, espero librarme de esa predicción o de lo que narices sea.

Como os decía todo bien, noto más a Alicia (por fin! Habemus nombre!) gano peso, mi barriga se infla como un suflé (ya sólo me veo parte del pié y lo de abajo, nada), aparecieron las primeras varices (sí, Hobbita te leí de pe a pa “Evitando mala circulación”) y lo que peor llevo es tenerme que levantar varias veces por la noche a orinar. Luego me cuesta coger el sueño y muchas veces me desvelo. Puede que esto me sirva de entrenamiento para el futuro 🙂

La semana que viene toca el Test O´Sullivan y aunque desde que comencé el embarazo el dulce ya no me tira como antes, procuro tomar lo mínimo por si eso puede influir en el resultado. Ya os contaré. Siguiendo los consejos de una blogera “Padres primerizos a los 30” y familiares que nos dijeron que no compraramos peleles que se abotonaran por detrás, volvimos a Prenatal y cambiamos los Peleles por un par de camisas de batista y una ranita. Tranquilos, que esta es compra es la definitiva .¿Qué os parece?

camisetas_batista

ranita